Escaleras que suben hasta el sótano de los sentidos, así de paradójico. Erupción de ideas que lanzan al aire piezas candentes de locura y creatividad y que cuando caen y se enfrían se convierten en construcciones oníricas que nunca quedaban concluidas. Se dice que Sir Edward James aseguraba que de esa manera las construcciones nunca morían.
Algunos le llaman jardín; otros le llaman castillo y otros simplemente “su casa”. La discordancia en la definición de su categoría es una consecuencia lógica por tratarse de una originalidad.
“Las Pozas” (como se le denomina turísticamente al complejo) está enclavada [casi-casi enclaustrada] en la selva tropical de la huasteca potosina acompañando del brazo a un pueblo cafetalero llamado Xilitla.
El millonario escocés decidió cambiar los palacios y los lujos por un lugar inundado del verde de la selva y el resplandor de las cascadas. Se deleitaba con las orquídeas silvestres de la zona que podía apreciar mientras se paseaba desnudo por su casa de árboles de cemento. Tras una helada que acabó con su colección de flores decidió también incluir animales salvajes en sus terrenos, por lo que construyó jaulas. Las construcciones de Sir Edward James bailan una pieza lenta con el entorno natural que parece consumirlas poco a poco.
Es un lugar digno de visitar, de verdad. Estar ahí es como ser parte de un sueño loco de la madre naturaleza el día que conoció al cemento.
* Foto de Fernando Gregory