Posteado por: Don Quejoso | noviembre 10, 2008

El origen del amor

20071011221850-amor-revTe levantas, te bañas, vas a tu trabajo. Reniegas de lo caro de la gasolina, de lo gorda que está la secretaria. De que no te alcanzará para ir al concierto de Maroon 5. Todas esas broncas cotidianas a veces nos distraen de lo importante. De la escencia de nuestras vidas.

¿Se han puesto a pensar qué es lo que tenemos que hacer en el mundo? ¿venimos a amar? ¿nos debemos todos a alguien más? ¿hay alguien para todos?. Alguien que nos complete, que nos ayude a ser una mejor versión de nosotros mismos. Sin duda son preguntas que más de alguno nos hemos hecho en algún punto de nuestras vidas.

El amor hacia una pareja se ha tratado de exponer de múltiples maneras y plasmado en los más diversos formatos y la gran mayoría de personas en este planeta piensa que los seres humanos somos mejores estando con alguien que solos. El problema entonces es identificar a ese alguien especial.

Hay una película que a mi parecer es una película muy buena: “Hedwig And The Angry Inch” (homofóbicos atención: No creo que les guste) en donde explican con algunas bases mitológicas el origen del amor, el por qué estamos en esa constante búsqueda de “nuestra otra mitad”.

Recién agregado: (vía 1 de 3) ¿Sabías por qué la expresión MEDIA NARANJA se aplica a la unión perfecta de una pareja de enamorados?

La expresión aparece por primera vez en El banquete, de Platón.

En esta obra se narra un banquete organizado por el poeta trágico Agatón. Al finalizar la comida y para hacer más amena la fiesta, uno de los comensales propone a los invitados que cada uno improvise un encendido elogio a Eros. Cuando le toca el turno a Aristófanes, relata un mito según el cual hubo un tiempo en que en la raza humana era casi perfecta. La Tierra se encontraba habitada por personas esféricas como naranjas, con dos caras opuestas sobre una misma cabeza, cuatro brazos y cuatro piernas que utilizaban para desplazarse rodando.

Cuenta también que entonces existían tres sexos: compuesto de hombre + hombre, de mujer + mujer y de hombre + mujer (andrógino).

Su vanidad les llevó a enfrentarse a los dioses creyéndose semejantes a ellos. Zeus los castigó partiéndolos por la mitad con su rayo y mandó a Hermes que a cada uno le atara la carne sobrante en torno al ombligo. Ya repuestos, los seres andaban tristes buscando siempre a su otra mitad, y si alguna vez llegaban a encontrarse con ella, se enlazaban con sus brazos hasta dejarse morir de inanición.

Zeus, compadecido, ordenó a Hermes que les girase la cara hacia el mismo lado donde tenían el sexo: de este modo, cada vez que uno de estos seres encontrara a su otra mitad, de esa unión pudiera obtener placer. Y descendencia si la unión era andrógina.

Desde entonces —concluía el relato— los seres humanos nos vemos condenados a buscar entre nuestros semejantes a nuestra media naranja con la que unirnos en abrazos que nos hagan más completos.

Dime, tú ¿ya la encontraste?

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Responses

  1. Me gustaría pensar que ya la encontré… pero creo q cuando el sentimiento es unilateral hay que buscar por otro lado. También creo q aun es muy pronto para decidirlo: a mi edad, te chingas unas cuantas mandarinas en lo que encuentras a tu media naranja! jajaja saludos corazón!


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