Posteado por: Don Quejoso | septiembre 3, 2009

El Mensaje del Tercer Informe

fcalderon13_informeAyer, el presidente Felipe Calderón presentó un discurso en palacio nacional con motivo del informe de su tercer año de gestión. (Que ya está en línea).

Primero, el hacerlo donde lo hizo. Lejos de la vorágine protagonizada por diputados con el único propósito de boicotear cualquier intento dio al evento un ambiente de suficiente tranquilidad en donde al menos se podía entender lo que el orador decía. Creo que eso es un acierto. ¿Qué necesidad de presentarse en la cámara si en la cámara las neuronas sumadas no dan ni para hacer quórum?.

Y entrando al contenido, creo que es de llamar la atención el que el presidente haya considerado reconocer carencias y aceptar que muchas de las cosas que debieron hacerse no se han hecho. Englobó también los grandes problemas de México en 5. Por supuesto que México tiene muchos más problemas que esos, pero el priorizarlos nos brinda una oportunidad al autoconocimiento, de saber de qué pata cojeamos. Mucha gente no lo sabe.

Otra de las cosas que noté es que Calderón hizo un llamado a la unidad más allá de los partidos. Esto, ciertamente no es nuevo, y ha sido usado por una vasta cantidad de políticos en sus discursos. Pero más allá de “a quién se le ocurrió primero” creo que es un contenido lleno de verdad.

Necesitamos, indiscutiblemente necesitamos un terreno sano de convivencia en donde podamos desplumarnos de las descalificaciones y trabajar por una meta común no importando las creencias individuales o seccionadas. Es volver a creer que se puede, es no dejar de creer que el bien común es más grande que los intereses particulares de quien maneja todo. Es desilusionarse, pero no acostumbrarse.

El llamado a la unidad es un discurso clicheado y remixeado, si. Pero lo es precisamente porque es cierto. Es necesario, es parte de nosotros, del constante anhelo por estar mejor. Anhelo apagado muchas veces por el permanente abajismo y autoboicot del que estamos acostumbrados. Es como una lucha interna del bien y el mal. Nuestro santo y nuestro blue demon.

No es de extrañar que entre los mexicanos no exista el consenso si ha sido más importante el señalar las potenciales fallas de las propuestas ajenas que ayudar a reforzarlas. Creo que en ese sentido, el discurso de Calderón es acertado, aunque entiendo que para muchos esto sea cortina de humo.

Por último, el presidente propuso un decálogo, una lista de 10 acciones a tomar en vías de obtener una mejor economía nacional.

Pues bueno, lo que vi: me gustó. Espero algún día encontrarme con que la unidad le ganó a las diferencias.

Foto: Kiosko Mayor

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Posteado por: Don Quejoso | septiembre 1, 2009

Impuesto al consumo: vas pa’trás!

impuestosQue no hay que cargarle más la mano a la sociedad con los impuestos, dicen. Los diputados de los tres grandes se han pronunciado en contra, y lo entiendo.

Para muchos la noticia puede sonar como una brisa de aire fresco “no más impuestos! Fiu!”. A lo mejor los diputados entraron en razón y vieron que no era apropiado gravar alimentos y medicinas porque la gente más pobre sería las más perjudicada. Qué bueno que entraron en razón, no?… Pues será que yo no soy de los que piensan así, porque yo no creo eso.

Para mí, la manera en la que se recauda impuestos en México es de lo más dispareja y absurda. Sólo un porcentaje limitado de la sociedad pagamos impuestos. Y no son los más ricos, no.

Con el formato fiscal actual tan complejo y parchado se pueden buscar -y encontrar- recovecos para no pagar impuestos de forma legal. La ley lo permite porque no lo prohibe. Lo malo es que estos recovecos generalmente son usados por gente que puede pagar su búsqueda. No es tan accesible al común. Y luego viene la miscelánea fiscal a tapar -según ellos- el hoyo con otro parche más. Pero son tantos que no importa que tapen uno. A veces al hacer movimientos destapan otro.

Los países con mejor experiencia en recaudación tienen el impuesto al consumo y se dejan de cosas ¿por qué a nosotros no nos serviría?

Dicen que cobrarle parejo a todos el impuesto al consumo es una manera de cargarle la mano al pobre. Y entiendo que se vea así, pero no creo que sea así. Imaginemos:

Si tú y yo pagamos parejo-parejo el impuesto al consumo estaríamos pagando lo correspondiente a lo que compramos, a lo que tenemos. Ni más ni menos. Compro poco, pago poco. Compro mucho, pago mucho.

De esta manera TODOS pagamos impuesto y no somos pocos los que cargamos con tanto aviador que no paga. Esto, en principio, significa que no vamos a tener que pagar TANTO porque la recaudación estaría distribuída entre más personas. También estarían pagando impuestos todos aquellos que se dedican a la economía informal, que son tantos.

Si tuviéramos un sistema tributario más parejo, más justo y más eficiente vamos a tener más dinero para poder realizar programas de apoyo para las personas más pobres. O sea, al final de cuentas el dinero que los pobres pagan se les puede devolver de una manera más efectiva y contundente. Y sin revolver manzanas con peras.

¿Entonces para que dar tanto brinco estando el suelo tan parejo? Para muchos, como a mí, el impuesto al consumo es la solución al problema de la recaudación. Ponemos impuesto al consumo y quitamos tanta payasada de impuesto estúpido y sacado de un razonamiento que se pensó en la taza de baño.

¿Y por qué no se hace? Ah!, por dos cosas: A) porque la cabeza no les dá para más y B) porque nuestros benditos políticos mexicanos (que tienen su propia especie digna del interés de Darwin) no se quieren aventar el trompo a la uña. Si alguien dice que SI sería equivalente a aventarse un clavado en un río del amazonas, lleno de pirañas.

El costo político (que así le dicen) de una decisión de esa magnitud puede desequilibrar a un partido político de méxico, siendo atacado por los otros dos. No importa si un partido tiene la razón en su propuesta, lo que importa es no reconocerlo y peor aún: contradecirlo. Nomás porque así se juega en el “deporte político mexicano”.

Ya para terminar, déjenme aclarar algo: no estoy a favor de al fregado fregarlo más, pero sí creo que si vamos a levantar un país lo tenemos que levantar entre todos.

Posteado por: Don Quejoso | agosto 23, 2009

Los Otros

119Hoy estuve divagando inducido por la eternidad del rojo mientras pretendía al verde. Pensaba en la diversidad.

Pensaba en lo mucho que el término está de moda, en lo mucho que se ha propagado. Es un término que en la actualidad ha encontrado la temperatura perfecta para incubar y propagarse. Es lo “in”. Es el pretexto perfecto para acurrucarnos en la comodidad de la aceptación social y enarbolar esta bandera alegórica de la libertad del nuevo milenio. Aquel que se adscribe en la aceptación de la diversidad reconoce en ella la única manera de vivir en una sociedad cooperativa y no desctructiva.

¿Será? Nah, no creo.

Para delimitar antes de continuar: No estoy hablando del gobierno de ningún país que mutila la libre expresión o de alguna subcultura neofascista que busque la raza perfecta. No. Ya sé que eso da tema para hablar justamente de lo contrario a diversidad, pero a los que me estoy refiriendo en esta intervención es a la gente que proclama el respeto por la diversidad entre las personas. Aquellos que se reconocen a sí mismos como defensores del movimiento de aceptación de nuestras diferencias en formas de pensar, tendencias sexuales, creencias religiosas, etc. . Los “open mind”, vaya. Los que dicen que todo lo respetan. Pero en realidad es pura pantalla.

Hablo de aquellos que dicen que “yo respeto a los homosexuales, pero que mi Juanito no se le ocurra salirme con una jotería porque lo desheredo”. Hablo de los que dicen que la democracia es un ejercicio de libertad, pero ay de aquel estúpido que vote por el verde. Estos son los mismos que se indignan porque no hay rampas para sillas de ruedas en una tienda departamental pero que también son los huevones que prefieren utilizar su espacio reservado en el estacionamiento en lugar de caminar 50 metros. (ah claro, poniendo sus intermitentes, que ya con eso es redención). Si, ustedes sabes quienes son.

Pura pantalla. Eso es lo que son. Quieren usar sus playeras blancas de diversidad y respeto, pero en realidad es sólo porque aquel que las usa se ve bien ante los ojos de los demás. Los incluye.

Y ahora, ya delimitada la cancha del juego ¿te atreves a decir que no perteneces a este grupo? ¿seguro?. ¿Me vas a decir que nunca discriminas a nadie? ¿seguro?. ¿Nunca has hablado condescendientemente con un jardinero queriendo hablar “su caló” nomás para que no piense que eres un estirado? ¿nunca has pensado que tus vecinos son unos pinches nacos porque escuchan pura música de banda?. ¿No piensas que tú eres en cierto grado “mejor” que ellos porque te gusta el rock o la electrónica? ¿No te sientes “más acá” que tu primo que nomás terminó la prepa y tú llevaste una carrera? ¿nunca has comparado tu auto con el de tu “amigo” de la prepa que tuvo mejores calificaciones que tú o que te bajó la novia?

Si tú respondiste no a todas las preguntas, pues que bueno por tí. Nomás respeta mi derecho de no creerte, también.

¿Yo? Yo la verdad no me atrevo a decir que nunca he denigrado a alguien o que no he calificado de erróneas o equivocadas las ideas de alguien más. Por supuesto que me uno al equipo de los discriminadores. Claro que he sentido miedo al caminar por una calle oscura del centro y ver a un encapuchado caminar en sentido contrario al mío. Claro que he pensado que quien está causando una broncota vial por no animarse a entrar al periférico es una mujer. Me acuso culpable de pensar que si te para un policía o un agente de tránsito es sólo para bajarte lana. Soy un recurrente de los estereotipos. Por lo tanto, alguien que discrimina. Alguien que excluye. Alguien que cree en las diferencias entre uno mismo y “los otros”.

Alguien que discrimina por definición también es alguien que no se siente cómodo con la diversidad. Si habláramos en términos absolutos, claro está. Yo no me puedo llevar bien con TODA la gente. No puedo respetar a todos en la misma medida.

Entonces, creo que no es tanto quién está a favor o no de la diversidad, sino *qué tanto* se está a favor de la diversidad. O *en qué cosas* se está a favor de la diversidad. Sólo es cuestión de autoanálisis, empezando por aceptar que a lo mejor no somos tan “open mind” como nosotros creemos.

Creo que esta moda de aceptar la diversidad es sólo eso. Es una utopía. No creo que esté en nuestra naturaleza el respeto mutuo y absoluto.

A lo mejor luego abordamos el tema del amor, la compasión, la benevolencia, y todas esas fuerzas que contrarrestan y nos dan equilibrio como personas y como sociedad, pero por lo pronto te dejo la semilla: ¿qué tanto le apuestas a la aceptación de la diversidad? ¿es algo posible de integrar completamente en nuestras vidas?

Posteado por: Don Quejoso | agosto 10, 2009

Guadalajara

Vodpod videos no longer available.

Este fin de semana me dio por ir al centro cerca de la medianoche y llevar mi camarita. Había llovido y el clima estaba tan rico y fresco como un bocado de pay de limón.

La plaza tapatía estaba semidesierta. Yo creo que por causa de la lluvia. Los edificios estaban no tan iluminados como suelen estar en las festividades, pero con la iluminación básica bastó para tomar unas fotografías decentes.

Hacía tantísimo que no iba al centro que prácticamente había dejado el recuerdo en un reposo involuntario y anónimo. Ah, pero ¡que chula es mi ciudad! Que chido es redescubrirla.

Los edificios históricos iluminados simétricamente por focos ocultos en las mismas construcciones contrastaban con el cielo oscuro. Las torres puntiagudas de la catedral son un constante recordatorio de que su estilo no pertenece a lo demás pero aún así se ha convertido en distintivo. En particularidad. Tal como las cicatrices hacen ver más sexy a las personas. (Bueno, ciertas cicatrices a ciertas personas). El Teatro Degollado estrenaba ciertos azules en sus destellos así como también las ventanas del Instituto Cultural Cabañas. Lástima que cuando me llegó el turno de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres ya habían apagado la luz.

Un paseo nocturno que alimentó. Las calles de espejo traslúcido no dejaron nunca de tener faros de halógeno ni focos rojos que se alejaban y que me recordaban que no importaba la hora la ciudad estaba viva.

Espero que la oportunidad se repita, porque en realidad lo disfruté. Lo único que lamento es que en mi entretenimiento por la obturación y el tiempo de exposición haya dejado atrás el estuche de mi cámara y dos juegos de pilas recargables. Es una lástima, pero si lo viera como precio por la satisfacción experimentada, todo está muy bien gastado.

Posteado por: Don Quejoso | agosto 7, 2009

Las Pozas

xilitlaEscaleras que suben hasta el sótano de los sentidos, así de paradójico. Erupción de ideas que lanzan al aire piezas candentes de locura y creatividad y que cuando caen y se enfrían se convierten en construcciones oníricas que nunca quedaban concluidas. Se dice que Sir Edward James aseguraba que de esa manera las construcciones nunca morían.

Algunos le llaman jardín; otros le llaman castillo y otros simplemente “su casa”. La discordancia en la definición de su categoría es una consecuencia lógica por tratarse de una originalidad.
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Posteado por: Don Quejoso | julio 12, 2009

Como lo vio en TV

…Y yo que casi me compro una escalera de estas…

Posteado por: Don Quejoso | julio 6, 2009

Enséñame a ser libre

volarEnséñame a ser libre. Quiero explorar.
Enséñame que la vida tiene más sabores que los que siempre pido.
Enséñame a reconocer mis propios efluvios.
Enséñame a surfear sobre tus olas y a bucear bajo ellas.
Enséñame a mirarme en el espejo sin voltear la cara.
Enséñame a disfrutar el olor del incienso y a catar silencios.
Quiero aprender de tí, anda, enséñame.

Enséñame a utilizar mis sentidos y dirigir las sensaciones.
Enséñame a chupar el brío de la vida como lo hacen los colibríes.
Enséñame a fluir, que en ese éxtasis quiero fluir contigo.

Posteado por: Don Quejoso | julio 2, 2009

Feliz Cumpleaños a mí

BALLOONS1Se llega otro 2 de julio que me toma desprevenido. Esta fecha tiene la mañosa costumbre de atropellarme sin remordimiento alguno.

Mi cumpleaños se escurre durante el año por los rincones para que no lo vea, y al igual que el agua se filtra por las paredes y cuando menos lo espera uno ya tiene el piso irremediablemente mojado. Y cuando se llega la fecha me quedo pasmado. Con una intención pusilánime que siempre me deja en el punto de equilibrio que deriva de la pregunta “¿lo festejo o no lo festejo?”.

A veces siento que ya me hace falta una buena fiesta en donde pueda celebrar y sentirme descaradamente el homenajeado, pero también percibo que el poder de convocatoria que puedo irradiar no garantiza una congregación suficiente como para hacer una fiesta. También está el asunto de que desde cierto momento medular mi vida social se estrechó de manera impresionante. Y los amigos que he hecho a partir de ese momento ya son de otro estilo. Mucho más doméstico, tranquilo. Eso sin embargo, es tema de otra intervención seguramente.

La verdad me da mucha flojera andar haciendo preparativos para una fiesta, pero hacerlos para una fiesta propia se me hace como un acto un tanto patético. Es posible que equivoque la percepción del acto, pero así lo siento. A lo mejor por eso hace muchos años que no celebro mi cumpleaños con una buena fiesta. Algún día de estos contrataré a un organizador para que me prepare una “fiesta sorpresa”. Así como esas mujeres que se mandan flores ellas mismas. Caramba, lo confirmo: ¡SÍ es un acto patético!.

Mejor volvamos al terreno conocido que dimana tranquilidad. Este probablemente será otro 2 de julio en donde recibiré las mismas llamadas telefónicas que se repiten año con año (y no es que me queje de eso). Digamos, que este será un cumpleaños «a lo tradicional». Uno más.

Bueno, lo que sí cambió y que no debo desmerecer es que ahora estoy en un nuevo trabajo. Nuevos compañeros, nuevas rutinas, nuevas costumbres. Seguramente eso añadirá nuevos ingredientes a la receta del cumpleaños «a lo tradicional» y con ellos resulte en una delicia que me llene de satisfacción. Puede ser.

No sé, a lo mejor este es el primero de mis cumpleaños de la nueva era.

Posteado por: Don Quejoso | junio 29, 2009

Mis dos hojitas

religión en pazExtraño aquellos días en los que la responsabilidad de mi educación espiritual residía en alguien más. Era fácil sólo dejarse llevar por el sendero que me indicaban. Después de todo, si alguien sabía lo que era bueno para mí y qué no eran ellos.

Pero crecí, y esas flechas que me indicaban el camino fueron lentamente absorbidas por la tierra. Decidí ser cuidadoso entonces. Si ya nadie me iba a decir pa’ dónde ir, debía caminar con paso seguro. Buscando mi propio sendero, sí, pero sin comprometer la integridad de las convicciones que iba integrando a mi propio almacén. Debía idear un sistema de auto-protección.

Así que crecí con esa intención de cuestionar todo cuanto me era presentado. Había que evaluarlo todo. Crecí adhiriendo la sospecha hacia aquellas palabras en las que se construían los dogmas y me hice más amigo del recelo que de la garantía ciega. Le hice más confianza a las conclusiones de mi razón que a las propuestas de lo sobrenatural aunque vinieran de bocas amigas. Me costaba cada vez más trabajo tragarme lo que a otros no les costaba nada o casi nada.
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Posteado por: Don Quejoso | junio 26, 2009

El Rey ha Muerto. Viva el Rey

jackson-michaelYa seguramente todos ustedes sabrán, como cuando un evento de esta magnitud sucede, de la muerte del llamado “rey del pop”. Independientemente de que nos guste o no nos guste el género, o de que nos guste o no nos guste su música no podemos ignorar la gran influencia que Michael Jackson ha marcado en el mundo musical del siglo 20.

Una gran personalidad, una gran celebridad. Ya todas las atrocidades, chismes y escándalos quedaron atrás. Ahora su cuerpo sin vida yace como el de cualquier ser humano y nos hace recordar que hasta las estrellas caen de vez en cuando.

Para mí, la “pérdida personal” de Michael Jackson comenzó mucho antes que su muerte, cuando empezó a verse envuelto en esa vorágine de escándalos publicitarios que terminaron por consumirlo. Qué lástima. Qué desperdicio. Yo sólo me quedo con la música que alcanzó a crear, de la que me considero un admirador.

El rey ha muerto. Viva el rey. Descanse en paz, Michael Jackson.

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