Posteado por: Don Quejoso | mayo 10, 2010

Día de las Madres

Nos hemos topado con un nuevo día de las madres. Ahora cayó en lunes. Le extiendo una felicitación a todos, tanto por ser madres como por haber tenido.

Pero no me sentiría merecedor de llamarme Quejoso si no me quejara, así que entremos en materia:

Me pudiera quejar de que la ciudad se vuelve un caos vial por todos los hijos adultos que llevan a su madrecita a comer a un restorán, como si fuera el único día que se acuerdan de que tienen madre. Esos gañanes que sienten que con llevarlas a un lugar bonito (y atascadísimo) una vez al año se exoneran de toda responsabilidad el resto del año, dejándolas olvidadas, desatendidas, solas. Me pudiera quejar de eso, pero no.

También me pudiera quejar de la explotación publicitaria que nos disparan desde un mes antes haciéndonos sentir involuntariamente que si no le compramos un amigo kit de telcel, una licuadora de Don Cristobalón o un vestido de Liverpool somos unos malos hijos. Este día lleno de intereses económicos que nos hacen olvidar lo verdaderamente importante que es la expresión del cariño, respeto y admiración hacia nuestras madres. También me pudiera quejar de eso, pero tampoco.

O también puede ser que me queje de la discriminación velada que produce el día de las madres. Miles de madres no fueron a trabajar, a otras tantas se les otorga medio día como prestación de “buena onda” por parte de las empresas. ¿Y las demás qué?. A las mujeres que no son madres ¿hay que restregarles en la cara que no lo son? ¿que no han cumplido con la sociedad?. Se venera a la madre como si fuera un baluarte nacional cuando es un privilegio muchas veces sin mérito (perdón, pero es cierto). Yo soy padre y encuentro mi mayor satisfacción en el mero hecho de serlo. No necesito un certificado que lo avale ni un reconocimiento público por mis “servicios”. ¿Por qué tiene que ser diferente a una madre? ¿Por qué tenemos que marcar y subrayar nuestras diferencias? ¿Por qué está bien festejar a la madre con fiesta nacional y al padre basta una palmadita en la espalda?. ¿Y por qué no se festeja al hijo? ¿A la hija?. ¿Por qué no hay un día del tío?, o más aún: ¿por qué tiene que haber días de lo que sea?. En la medida que fomentemos las diferencias seguirá existiendo la discriminación.

Me pudiera quejar de eso, pero no lo haré.

Y también me pudiera quejar del colapso económico que se provoca al dejar de producir. Tantas y tantas empresas mexicanas que dejan de trabajar en el día de la madre dándole en la ídem a la economía. Como si nos sobrara la lana. Hay movimiento de dinero sí, pero no hay producción. Y como si Mayo necesitara otro pretexto más para dejar de trabajar o estudiar. Como si las maestras de la escuela necesitaran otro pretexto más para hacer festivalitos en lugar de educar a los niños. Son fiestecitas privadas que se pagan con dinero que originalmente fue destinado a colegiaturas. Y todos tan contentos.

Pero no, tampoco me quejaré de eso.

O tal vez pudiera quejarme de la actitud soberbia que algunas madres toman en este día. Se sienten indiscutibles merecedoras del cetro que les fue conferido de manera divina. Te miran con altanería esperando que las veneres por sus méritos justos de haber parido. Es día de la madre, ríndete. Pero como afortunadamente no son tantas las mujeres que caen en eso no me quejaré de eso tampoco.

Ni tampoco me quejaré de los privilegios que tienen las madres que aún no paren por conseguir el mejor lugar de estacionamiento en cualquier plaza, una caja rápida exclusiva en el walmart y en los bancos, los primeros lugares en el cine (en el cual entran y apartan toda una fila para su familia), como si estar embarazadas significara algún tipo de discapacidad. Y una de las diferencias más tristes de los discapacitados con las embarazadas es que muchas personas en realidad sí quisieran estar en sus zapatos y no así al revés. No entiendo por qué esa visión generalizada de que estar embarazada es estar en desventaja. Pues ojalá que pronto se “alivien”.

Y por último no me quejaré de que en este día en un montón de establecimientos las madres tienen descuentos y a los demás “mortales” puro churro. Eso ya ni cuenta.

De lo que sí me quejaré es que en donde trabajo les dieron a todas las mamás un reloj bien chido y yo como el chinito: nomás milando. Pura mugrosa envidia.

En fin, feliz día Madres. Ojalá que se pasen un día lleno de emociones bonitas que apapachan (o amamachan) al corazón. Eso es lo verdaderamente importante.

Un abrazo.

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Responses

  1. Jajaja, como siempre, me quito el sombrero viejito!
    Y yo podria añadir a tu lista de cosas por las q uno podria quejarse (y no lo hace) el hecho q hay muchos niños q ya no tienen madre (caso de mis hermanos) y se ven en la necesidad de invitar a hermanas, tias, abuelas…a sus eventos; con el fin de no quedarse a un lado en la celebracion; q se vuelve una necesidad de pertenecer, una obligacion q muchos ya no podemos disfrutar; un recordatorio d algo q te pone en toda la m… En fin! Saludos!


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